Mareo desde el Noveno piso

Alguna vez iba a pasar por un edificio y decir..."esa es mi oficina"?. La verdad no se lo esperaba ni siquiera el más escéptico, por que hay oportunidades dignas de un revolucionario o fundamentalista que espera concebir siempre las mejores ideas de manera iluminada mientras pasas en frente de un computador. A decir verdad, no siempre las ideas requieren un vértigo natural, sino un concepto definido desde algún punto en el que te sientas como en casa.
En este punto se hace más fundamental poder tener los pies en la tierra, si aún no se ha logrado mucho o no me he capacitado lo suficiente, pero esto contrasta con la realidad de tomar las decisiones desde una oficina con vista a los mayores poderes de donde puedes alcanzar como referencia. ¿Ahora a quién le dedico el mayor de mis esfuerzos o sigo marcando el paso?
Cada vez se hace una premisa que apura a una lectura mareada, a un tiempo que no me tomo como debiera, a una corbata que se hace presa de mis emociones y papeles frente al escritorio, con apuntes de como unir los puentes de la pobreza con las oportunidades. Entonces, ¿Cómo gestiono las "chances" que se quieren establecer frente a las persianas de los miedos?
Lo que tengo como herramienta para satisfacer las necesidades son; yogurt, lápices de diferentes colores, bocinas, aire, altura y mente.
Si no me caigo antes de cometer un ataque creativo, capaz que me hubiera arrepentido de tomar los votos de esta función pública.

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